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La injusticia, parte clave en el desarrollo de la fortaleza mental en los deportistas.

Entrar a la cancha a los 6 años y ver a un rival que tiene la misma edad, pero 10 centímetros más de altura; prepararte para realizar la rueda de carro que tu entrenador de gimnasia te pide, te colocas y con dificultad la realizas por aquellos kilitos de más que la genética de tus padres te heredó, volteas a ver a tu compañera y te das cuenta de que para ella la rueda de carro es algo tan fácil, como caminar por el parque, su cuerpo parece no tener problemas con aquello que le piden realizar; ingresas al equipo de lucha de tu preparatoria y observas como algunos deportistas tienen más músculo que tú y ni siquiera entran al gimnasio con la constancia y dedicación con la que tú lo haces.



Foto: AP


Te das cuenta conforme avanza el tiempo dentro del deporte, que algunos comen mejor que tú, viven más cerca, duermen más horas, sus profesores en la escuela les dejan menos tareas, algunos otros se dedican solo al deporte, sus padres les resuelven más cosas, los llevan y los traen, pero a ti te toca pasar hasta hora y media en el tráfico, y mientras pasan los años, vas notando que hay tantas diferencias, que van desde la genética, pasando por las diferencias en clubes con más recursos y materiales, hasta entrenadores más calificados, profesores que dejan tanta tarea que ir a entrenar es toda una odisea, pasando finalmente por compañeros que simplemente hagas lo que hagas son mejores que tú.



Si a esto le sumamos pocos recursos económicos para viajar o pagar partidos que te den el fogueo necesario para competir, árbitros o jueces que parecieran estar en contra tuya, hasta llegar a enfrentarte a rivales que literalmente parecieran tener todo y más que tú, resulta que tu mente solo comienza a pensar que todo es difícil.



¡Bienvenido al deporte!!!


Ese lugar donde todo está en contra de ti, dese el tráfico que no te permite llegar a tiempo, la maestra que realizará examen sorpresa el día que tiene un selectivo o el entrenador que por llegar unos minutos tarde no te deja entrenar, dando lugar a alguien que pareciera ser su consentido. Si, esa actividad que llamamos deporte competitivo y que inicia desde etapas muy tempranas en la vida, que de pronto pareciera tener todo en contra tuya.


-¡Qué injusto!-


Es lo que suelo escuchar todo el tiempo entre atletas y padres de familia. Se han preguntado que seria del deporte sin esta injusticia, si todo fuera justo, es más, ¿sería posible?, definitivamente, tan utópico como pensar que todos los integrantes de un equipo, tendrán las mismas condiciones físicas, técnicas, actitudinales, de preparación, de alimentación, de presupuesto, etc. Un sueño, en realidad donde no importa cuánto nos esmeremos en controlar las variables involucradas en el deporte, siempre, pero siempre encontraremos diferencia en todos los sentidos.


-¡Qué injusto!-


Efectivamente, que injusticia se vive en el deporte, sin embargo pasamos día a día desde una etapa muy temprana haciendo como padres todo lo posible para que las diferencias no existan, las preferencias y apelamos todo el tiempo para que todo sea parejo, el arbitraje, la cancha, la porra, el rival, pero y ¿si todo fuera parejo?, déjame decirte que aun así habría diferencias, las menos, pero las más significativas existirían, la talla, el peso, el tamaño, la fuerza, la genética, es decir, podremos ir controlando todo en el deporte, pero desafortunadamente o afortunadamente desde mi punto de vista, seguirán existiendo injusticias en el deporte. Y menciono afortunadamente, ya que es necesario recordar como funciona nuestro cerebro, no hay que olvidar que queremos una mente fuerte en cada deportista que está con nosotros, pero la mente no se hace fuerte simplemente por querer tenerla fuerte, ojalá mis bíceps y mi abdomen se fortalecieran con solo quererlo, se necesita de un esfuerzo constante y continuo para desarrollar la fortaleza muscular necesaria, necesitamos vivir la incomodidad del dolor, de la exigencia, del cansancio para lograr el objetivo, nuestro cerebro no es diferente, necesitamos situaciones difíciles y momentos incómodos que nos obliguen a mantener el esfuerzo continuo y constante en nuestra cabeza; que mejor momento que la injusticia.



Si el árbitro está marcando mal, está bien, aprovéchalo y enfócate en continuar a pesar de ello, aprende a salir adelante con las cosas a tu favor y en contra. Si el entrenador te da menos oportunidades que otros, aprovecha los pocos minutos que te brinde para brillar y hacerte notar más que los otros, con todo y sus tantos minutos de juego. Si alguien es mejor que tú, identifica en donde vas a ir mejorando, deberás pensar en ser más fuerte, más rápida, más audaz y efectivo en el deporte, si alguien es más alto en el baloncesto, deberás de enfocarte en tus fortalezas y desarrollarlas más aún, si en el futbol americano son más pesados, de la misma forma deberás enfocarte en desarrollar tus fortalezas y debilidades. Si bien, puedes identificar la forma en la que debemos guiar nuestros pensamientos, es necesario vivir la injusticia dentro de nuestra formación deportiva como una parte fundamental dentro de la consolidación de nuestra fortaleza mental; pues sin ella, nuestro cerebro estaría estacionado siempre en una zona de confort. Nos queda claro que esta zona cómoda en nada y a nadie beneficia con respecto al crecimiento mental en el deporte, la incomodidad es requisito fundamental para movernos y poner en marcha el mecanismo para resolver las situaciones de una manera proactiva, permitiéndonos entrenar esta habilidad tan requerida en el deporte, el de "resolver" a como de lugar dentro de las reglas del juego.


¿Cómo le pido a mis atletas resolver un partido?, controlar a un rival que es injustamente más habilidoso, más grande, más fuerte, con más experiencia, si sigue pensando o seguimos inculcando que la injusticia no debería ser... Por ende nunca trasmitiremos la importancia de aprender a solucionar las cosas "resolver" a pesar de que el viento no este a nuestro favor, se inclinarán por buscar justicia, misma que jamás, pero jamás se encontrará en el deporte competitivo.




Y no se confunda querido lector, el tema de las categorías, ramas y pesos en el deporte infantil tienen una finalidad de seguridad, pero fuera de ello, todo lo injusto que pueda ser el deporte, agradécelo como ese momento y oportunidad que la vida le da a nuestros hijos y deportistas para aprender a resolver las cosas, menos quejas, más acción.



Nos vemos... En tu límite

Carlos Alberto Vázquez Villegas Director de @entulímite consultoría en alto rendimiento humano.

Psicólogo deportivo de equipos representativos de la UNAM y académico de la Dirección del Deporte Universitario.

contacto@entulimite.com

Redes sociales: @entulímite









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