Como motivar a mi atleta

Muchas preguntas entorno a este punto, “¿qué hago para que se motiven?”, “en ocasiones están muy apáticos”, “no traen muchas ganas”, “tienen tantas broncas en casa que no dan ni una”; si, así es, como entrenador te tocará la tarea de hacer “algo más” para subir las ganas a tus deportistas, pero seguramente también estarás comentando, “a mí no me toca!!!”, “ellos deben aprender”, “deben dejar las cosas afuera”, “que vayan con el psicólogo”; “deben ser fuertes”; y seguramente tendrás un poco de razón, pero solo un poco, algo así como un 50%, lo que le toca al atleta, pero el otro 50% le corresponderá al entrenador, aunque asumimos que la motivación es una cuestión que compete de manera natural al atleta, no todos desafortunadamente traen esa carga genética motivacional que quisiéramos ver, hoy en día conocemos  el perfil ideal de los atletas, mental, físico, técnico, pero vamos a ser honestos, solo unos cuantos, una cantidad mínima se acercarán a ese perfil ideal; por lo tanto,  nos corresponde trabajar en moldear y desarrollar aquellas habilidades mentales que el atleta carece, sobre todo en etapas infantiles o la adolescencia, donde los jóvenes deportistas están precisamente en plena adquisición técnico-deportiva y pedirles que jueguen como expertos será como tirarles un disparo a la cabeza, directamente a la motivación, recuerda en ésta etapa, la genética y habilidad deportiva es lo que prevalece, el resto es mucho, pero mucho, pero mucho trabajo, para que pueda competir contra alguien muy habilidoso genéticamente hablando.

 

Entendamos que la motivación es lo que nos impulsa a realizar las cosas a pesar de las dificultades, por lo que todo inicia con una simple pregunta que va dirigida a ti como entrenador:

 

¿Cuál es tu motivo para entrenar?

 

Se honesto, ya que de ello depende en su totalidad la capacidad que vas a tener para motivar a otros.

 

Respuestas como, para hacer ganadores, para hacer campeones, para tener el primer lugar, para que mi club crezca, que vean lo bueno que soy, o que vean que soy reconocido, mantener mi estatus, etc.; son muy comunes; pero si tu respuesta está dirigida hacia a ti, me atrevo a decir que seguramente tienes muchos problemas para motivar a los deportistas a tu cargo, la respuesta es simple, estas poniendo por encima tu necesidad emocional personal a la de tus deportistas, error grave, ya que tu como entrenador tienes un objetivo muy claro pero con la diferencia de que usarás a los otros para cumplir tus metas; así de cruel, de ahí que serás capaz de lo que sea para alcanzar tus propios objetivos; ¿que si es correcto?, claro que es correcto, siempre y cuando le preguntemos a uno de tus deportistas si él está dispuesto a cumplir primero tus sueños antes que los de él mismo.

 

Y aguas con la engañosa respuesta de decir, que tu motivación es que tu atleta gane o le vaya bien, aquí aunque tu respuesta se dirige hacia el otro, tu motivación es muy específica, y cuando no gane o no le vaya bien, estallarás tanto tú como el deportista a la mínima provocación, porque tu motivo se base en solo ganar, y en el deporte, resulta que vas a perder más veces de las que vas a ganar; entonces estarás tanto tu atleta y tu muy enojado, de malas, tristes, porque se pierde más veces que de las que se gana, depositar tu satisfacción en un resultado limita en gran medida la conciencia de progreso y esa "percepción de progreso"; es lo importante, a veces se gana teniendo la peor competencia, a veces no ganas y fue tu mejor competencia.

 

Que dilema..

 

¿Ves la importancia de identificar tu motivación antes de generarla?

 

Ahora, si tu motivo para entrenar es, que el deportista se desarrolle, que progrese, es decir que aprenda, que cumpla sus metas técnicas, físicas, mentales, entonces tu motivación está dirigida a servir al otro, entonces es mucho más fácil que puedas entender que al depositar en primer lugar sus metas antes que las tuyas podrás enfocarte en lo que él necesita emocionalmente, ¿cómo lo necesita?, ¿cuándo lo necesita? y de la forma en la que él lo necesita; esto implica una alta capacidad de maduración por parte del entrenador para concientizarse que solamente través del atleta tu podrás lograr tus propias metas, que son una consecuencia del progreso del atleta, pero no la finalidad en sí.

 

 

Ahora que ya sabes que aterrizar tu motivación en función de lo que tu deportista requiere podrás ser mucho más consciente y fácil que no cometas los siguientes errores al tratar de motivarlos, ya que tu razón de ser, será cubrir las demandas emocionales de ellos deportivamente hablando:

 

Errores al motivar

 

  • Intimidar, “si no juegas bien te vas del entrenamiento”, una más y te largas, si no quieres trabajar a que vienes.

 

  • Criticar, “¿no puedes hacerlo bien?, “mira como los otro si lo hacen”, qué horror, para eso quieres la oportunidad.

 

  • Sarcasmo, lo hace mejor él/ella…¿qué?, si es más pequeño que tú, ¿así o peor?, más mal no se puede.

 

  • Abusar físicamente, utilizar el esfuerzo físico como medida de castigo o en otros casos golpear.

 

  • Generar sentimientos de culpa, ¿así me pagas?, eres privilegiada, tanto para eso, mta, mejor ni entrenemos, así, para que juegas.

 

  • Comparar, "cuando yo jugaba, poníamos más corazón", mira a él, "está más pequeño, pero no tiene miedo", "tantas condiciones atléticas para nada".

 

Ahora, que hacer, cuando tu atleta no está en óptimas condiciones:

 

  • Pregunta lo que le pasa, el simple hecho de generar cercanía en la comunicación, aumentará la empatía, calma a la persona y genera disposición a trabajar. 

 

  • Sé paciente, mientras tu objetivo sean las necesidades emocionales del atleta y no tus necesidades será más fácil para ti la paciencia.

 

  • Comunícate asertivamente, enfócate en corregir, pero sobre todo prioriza lo bueno.